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Crimen organizado de las noticias falsas

Las noticias falsas han permitido la manipulación de información electoral y política. Es necesario sancionar penalmente a personas que formulen y repliquen noticias falsas con el objetivo de cambiar procesos electorales.

Por José Adalid Medrano


Los medios digitales exacerbaron la fabricación y difusión de noticias falsas como recurso para el crimen organizado (Ilustración: Sofía Arce)


La difusión de información falsa no es un fenómeno reciente e históricamente ha sido utilizada con fines políticos, para justificar guerras, atacar adversarios, ganar dinero con publicidad y en la era digital inclusive para el acoso cibernético. Sin embargo, en un mundo digitalmente interconectado donde la información fluye con sorprendente rapidez, el arte del engaño alcanza nuevas dimensiones y le permite a un actor político manipular resultados electorales a nivel local o internacional.


Por lo anterior, la difusión de noticias falsas potenciada por los medios electrónicos levanta fuertes alarmas en las democracias modernas, debido a que estas propician una estructura idónea para el libre flujo de información, piedra angular del ejercicio de la libertad de expresión y de prensa.


¿Qué es una noticia falsa?


Podemos definirla como toda información falsa de supuesta novedad, divulgada a través de cualquier medio, con conocimiento de su falsedad y con el fin de desinformar. Su difusión suele realizarse a través de medios físicos o electrónicos, plataformas de mensajería, páginas o cuentas de redes sociales, plataformas de video y sitios web. Los mensajes se envían dependiendo de los hábitos de consumo de las poblaciones que busquen influir, lo que varía de un país a otro.


Los gobiernos y partidos políticos suelen ser los principales protagonistas de esta estratagema cibernética que busca manipular la opinión pública, la cual se ve beneficiada por la falta de cultura digital en la población. De hecho, en nuestro país, un “estudio del CIEP-UCR también encontró a una población con herramientas escasas para detectar si una noticia es falsa o no. Un 33% de los costarricenses afirma ser “algo capaz” para reconocerlas, mientras que un 30% considera que tiene poca o ninguna capacidad”.


Según un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford llamado “La Orden Mundial de Desinformación: Inventario Global 2019 de Manipulación Organizada de Redes Sociales”, en el presente año detectaron campañas de desinformación en 70 países, lo que representa un incremento de un 46% con respecto al año anterior.

En cada uno de estos países se encontró al menos un partido político o gobierno manipulando la opinión pública de forma doméstica. También se encuentra el caso de 7 países (Rusia, China, Venezuela, Irán, Arabia Saudita y Pakistán) que utilizan medios sociales para influir a nivel global. Se encontraron campañas de desinformación en países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras, Guatemala, México y Venezuela.


Estos grupos se aprovechan de las ventajas de los medios electrónicos donde la inversión para difundir contenidos es modesta y los resultados son importantes. Esto porque para recibir una noticia digitalmente solo se requiere contar con un dispositivo electrónico, el cual puede estar conectado o no a internet.


Los contenidos falsos pueden variar con grupos de ciudadanos, como en el caso de Cambridge Analytica, donde la noticia estaba personalizada para engañar al usuario, usando publicidad dirigida a través de la plataforma para anunciantes de Facebook y con la compra de datos personales obtenidos para otros fines. De esta forma se potenció su efectividad, en medios que por naturaleza están estructurados para favorecer la rápida compartición de contenidos.


Inteligencia artificial (IA) y ultrafalsificaciones (Deep Fakes)


Por otro lado, con la utilización de tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial, cada vez es más fácil fabricar contenidos falsos que inclusive para el ojo entrenado son difíciles de detectar, por lo que el ciudadano cada vez más dependerá de periodistas capacitados que le ayuden a comprobar la veracidad de un contenido.

La inteligencia artificial ha permitido poner palabras en boca de alguien más | Video: Buzzfeed


Como en el caso de estas ultrafalsificaciones en video, con la ayuda de un imitador humano, son más creíbles los resultados, en una tecnología que no para de mejorar y los expertos esperan que nos encontremos a meses de una ultrafalsificación realmente difícil de detectar. El ejército de los Estados Unidos está financiando proyectos que ayuden en la detección de estos videos falsos, aunque es posible que la tecnología no esté disponible en países como el nuestro.


Si hace años se comentaba que los medios de comunicación peligraban por la proliferación de cuentas en medios sociales que ayudaban a comunicar, en la actualidad con la aparición de las noticias falsas, la labor de los medios de comunicación formales se ha vuelto todavía más importante, en la sociedad.


Las noticias falsas nos obligan a dudar de todo lo que vemos, por lo que, ante este panorama, el ciudadano deberá visitar su medio de comunicación de confianza para corroborar la veracidad de lo recibido. El problema es que cada vez se requerirán periodistas mejor preparados para enfrentar el reto tecnológico: el título es lo de menos.


Las campañas de desinformación tradicionales deberán seguir siendo combatidas con mayor información. Los principales medios de comunicación del país deberán tener su propio espacio de fact-checking, para que los ciudadanos que confían en estos puedan consultarles a través de plataformas tecnológicas sobre un contenido. La pluralidad de espacios de este tipo fortalece la democracia e impide delegar en un medio el determinar la verdad.


Por otro lado, es importante destacar que el contenido falso o poco preciso través de medios de comunicación formales no es algo novedoso y que nuestro ordenamiento jurídico cuenta con soluciones para luchar contra la desinformación ejercida por periodistas, como lo es el derecho de rectificación o respuesta, faltas electorales de medios de comunicación, los delitos contra el honor e inclusive es posible denunciar una falta ética de un periodista agremiado en el Colegio de Periodistas. Sin embargo, contra el crimen organizado de fabricación de noticias falsas nuestra legislación se encuentra obsoleta


¿Cómo combatir el crimen organizado de noticias falsas?


Las falsedades difundidas por el crimen organizado requieren la creación de alianzas público-privadas, para cubrir desde la educación del ciudadano, los programas de fact-checking, hasta las herramientas tecnológicas para combatir este flagelo. Es difícil pensar en una solución sin tomar en cuenta a empresas tecnológicas, gobiernos, ciudadanos y medios de comunicación. Sin embargo, contra el crimen organizado local o transnacional, no es suficiente lo anterior y debe sancionarse penalmente a toda aquella persona que dolosamente fabrique y difunda noticias falsas que busquen afectar un proceso electoral.


En este sentido fue presentado el año pasado un proyecto de ley N.º 21187, llamado “Ley para combatir la ciberdelincuencia”, donde se propone sancionar penalmente a quien fabrique y difunda noticias falsas, en conocimiento de su falsedad. El proyecto excluye de sanción la difusión de noticias falsas de carácter humorístico y las que sean realizadas por periodistas en ejercicio de su profesión.


Al no poder ser considerada una noticia falsa la que emite un periodista, se les daría seguridad jurídica a estos profesionales en el ejercicio de su profesión, al mismo tiempo que se protege la democracia de la manipulación electoral por actores locales o extranjeros.