¿Es la carbono-neutralidad una utopía?

-Conservación medioambiental de la mano generación de energías limpias son acciones que el país ha implementado a la fecha, empero deben mantenerse y mejorarse en el tiempo.

-Investigación en el tema juega rol fundamental a la hora de formular soluciones integrales.

Por Gerardo Avalos

Costa Rica es uno de los países más diversos del mundo y de los trópicos americanos (esto es, la región Neotropical). Se encuentra dentro de los primeros 20 países megadiversos, que concentran la mayor diversidad del planeta, entre ellos Brasil, México y Colombia, los cuales son países muchas veces más grandes en área que Costa Rica. El número de especies de plantas vasculares de nuestro país se estima en alrededor de 10.712 especies.


Este número está en constante cambio pues hay grupos como las orquídeas, que además de ser muy diversos, aportan nuevas especies cada año. A nivel de otros grupos (mamíferos, 252 especies, aves 920 especies, anfibios, 207 especies, reptiles, 247 especies) Costa Rica sobresale por su gran diversidad a nivel mundial. Solamente en artrópodos (insectos, ácaros y afines) se estima que hay medio millón de especies.


El total de especies del país representa el 5% de la diversidad del mundo.

De esta forma, Costa Rica posee posiblemente la mayor concentración de diversidad por unidad de área del planeta. Esta enorme diversidad siempre ha atraído la atención de naturalistas ticos y extranjeros desde el siglo 19.

Con el trabajo pionero de Mario Boza y Álvaro Ugalde se establece el Servicio de Parques Nacionales, y posteriormente, a inicios de los 70s, se fundan los primeros parques nacionales del país (Poás, Cahuita, Tortuguero y Santa Rosa) con la intención de proteger sitios de inigualable belleza y recursos naturales.


Los parques nacionales atraen la atención de turistas internacionales, así como científicos de la talla de Daniel Janzen, y a través del tiempo se fundan más parques. Sin saberlo, el turismo fue creciendo en importancia económica de la mano del desarrollo de las áreas protegidas. Los turistas vienen a disfrutar de las bellezas naturales de Costa Rica. De esta manera, el modelo económico cambió de una economía agrícola a una economía de servicios, muchos de ellos asociados con el turismo.


Actualmente la agricultura provee cerca del 5% del producto interno bruto (PIB) mientras que la economía de servicios es responsable por cerca del 73% del PIB. La belleza natural de Costa Rica y su enorme biodiversidad influenció el cambio en el modelo económico del país.


Dicho país protege el 26% de su territorio continental y 53.9% del territorio marino con alguna categoría de área protegida, sean estas parques nacionales, reservas biológicas o zonas protectoras. Para el 2012, el país alcanzó una cobertura boscosa del 54%.

Estas son conquistas que no podemos ignorar a pesar de que falta mucho por hacer para mejorar el grado de conexión entre áreas protegidas y para mantener gradientes de elevación continuos y conectados, especialmente en un país montañoso como el nuestro donde los corredores biológicos a lo largo de gradientes de elevación son críticos, así como invertir más recursos en las áreas protegidas tanto de infraestructura como de personal. No podemos descuidar a los parques nacionales, pues representan el principal atractivo turístico del país.

La viabilidad funcional de la biodiversidad del país depende mucho de mantener las áreas protegidas conectadas a través de corredores biológicos que vayan desde las tierras bajas y las zonas costeras, a las cúspides de las montañas. Las áreas protegidas no solamente generan beneficios económicos, sino que también producen servicios ambientales que permiten que tengamos una alta calidad de vida, tales como el agua potable, el aire limpio, la regulación climática, la polinización y la recreación. Costa Rica junto con Chile son los dos países latinoamericanos donde es seguro consumir agua directamente del tubo.


Los retos inmediatos consisten en mantener la integridad de los parques nacionales, aumentar el esfuerzo de conservación e investigación en biodiversidad y los beneficios que esta produce, usar racional y sosteniblemente los recursos naturales manteniendo la seguridad alimentaria, reducir significativamente el uso de agroquímicos, diversificar la producción agrícola, mejorar el manejo de desechos y reducir el plástico y otros productos contaminantes, y movernos hacia tecnologías más limpias y sostenibles para generar energía.


Si bien es geológicamente posible que el país tenga reservas de petróleo de interés comercial, la historia del desarrollo ambiental del país contrasta ostensiblemente con lo que sería el establecimiento de una industria petrolera. La humanidad se mueve hacia la carbono-neutralidad, así que la exploración petrolera sería un retroceso.


El Gobierno debe mantener una agenda ambiental ambiciosa tendiente a la descarbonización, al uso de tecnologías y fuentes de energía más limpias y sostenibles, y que esta sea de largo plazo. En el pasado histórico, se ha distinguido por implementar cambios revolucionarios a nivel social y económico en contraste con el contexto regional dominante.


Lo experimentamos durante la Revolución del 1948 cuando se estableció la Segunda República y cuando muchas de las conquistas sociales se plasmaron en la Constitución Política de 1949, tales como las garantías sociales y el acceso a la educación pública gratuita y obligatoria.


Ahora los desafíos son otros, entre ellos mantener esas conquistas sociales y adaptarlos para mantener una sociedad más justa y a la vez más compleja donde muchos grupos que en el pasado eran socialmente invisibles ahora demandan con toda razón sus derechos, enfrentada a los cambios ambientales globales y al desafío de mantener ecosistemas funcionales. De ahí que mantener una agenda ambiental agresiva sea fundamental.


Entre los desafíos más críticos es progresar en la modernización y sostenibilidad del transporte público, cambiar la matriz energética del país que es altamente dependiente del petróleo y usar energías más sostenibles, así como invertir en obras críticas de infraestructura, fortalecer el sistema de áreas protegidas, y hacer todo esto en un cortísimo periodo de 4 años. Es importante aclarar que esto no es un problema de esta administración, sino que debe serlo también de las administraciones futuras, independientemente de quien esté en el gobierno.


Proyecto País

La agenda ambiental y el plan de descarbonización debe ser un proyecto país, que nos provea el norte hacia dónde queremos ir, más allá de mantener privilegios obsoletos de ciertos grupos de poder, debemos implementar cambios para beneficio de toda la población. Mantener áreas silvestres protegidas saludables, conectadas, así como invertir en planificación urbana y aspirar a mantener áreas urbanas verdes, con espacios para la recreación, y que nuestras ciudades no sean hostiles e inseguras, debe ser una prioridad tan importante, como la lucha contra la pobreza.


Sin bien Costa Rica produce casi un 100% de su energía eléctrica usando fuentes sostenibles como la energía hidroeléctrica, eólica, solar y geotérmica, todavía pagamos una cara factura petrolera para el transporte. Las conquistas del inicio de la segunda república logradas a partir de la revolución de 1948, que nos posicionaron a la cabeza de la región como país, y que son responsables de muchos de los beneficios que disfrutamos ahora (educación pública, salud, infraestructura) se han agotado al punto de que solamente pensamos en recoger los beneficios y no invertir en el futuro.


El problema del cambio climático es una cuestión compleja que requiere de una respuesta integral como país. Podríamos pensar que la solución es simplemente tecnológica o económica. Pero el problema de nuestra respuesta al cambio climático, no solamente como país, sino como humanidad, es una cuestión ética.


Debemos cambiar nuestros patrones de consumo excesivo, de uso y producción de alimentos, uso de la tierra, así como las expectativas de qué queremos tener y lograr en la vida. Este cambio no ser refiere únicamente al ciudadano de a pie. Está bien reciclar, reducir, rechazar, evitar los plásticos de un solo uso y todos esos cambios que podemos hacer a nivel personal.


Sin embargo, debemos presionar a las corporaciones internacionales a que también cambien sus patrones de consumo y uso explotación de recursos naturales y su interminable ambición por enriquecerse a corto plazo. Esas corporaciones son las responsables directas del calentamiento global y este hecho es raramente resaltado en la prensa.


Sin embargo, también debemos cambiar nuestra actitud de exigir para tener más, y más bien, pensar qué es lo que podemos darle a Costa Rica, qué podemos aportar. Cambiar nuestra actitud ante el uso de recursos es el mayor reto que enfrenta la humanidad en las próximas décadas.


La posición de Costa Rica a nivel ambiental siempre ha sido de liderazgo. Recientemente la ONU dio a Costa Rica el premio “Campeones de la Tierra”, el máximo galardón ambiental que otorga la ONU, principalmente por la agenda de descarbonización del gobierno costarricense, además del reconocimiento de los esfuerzos históricos de Costa Rica en términos de protección ambiental.


Este es algo que no podemos ignorar, y que debemos apreciar en toda su importancia. Debe servir de estímulo para ir adelante con esta agenda, a pesar de que en este país las decisiones políticas son complejas y toman tiempo y muchos recursos para implementarse.


Ser la sede de la PRECOP25 fue una excelente oportunidad no solamente para mostrar el país a nivel internacional, sino para avanzar en la agenda interna de descarbonización. También PRECOP25 debe estimular esfuerzos para mejorar en áreas que requieren atención urgente a nivel ambiental, tales como la contaminación por el uso excesivo de agroquímicos, la expansión de cultivos agrícolas de enorme impacto ambiental, el mal manejo de los residuos sólidos, la contaminación de aguas superficiales así como subterráneas, la continua dependencia en tanques sépticos, la expansión urbana desmedida y con poca planificación, y la ineficiencia del transporte en general, entre otros muchos.


¿Cuál es una de las soluciones?

Investigar investigar investigar. La ciencia es la alternativa en respuesta a cuestiones complejas como el cambio climático. Es importante que la población en general entienda que la investigación científica básica, es decir, aquella que genera conocimiento sin que necesariamente tenga una aplicación práctica o económica inmediata, es de enorme importancia, así como lo son la filosofía, las artes, la música, y la literatura. No podemos esperar que únicamente los trabajos aplicados y técnicos, si bien importantes, nos sacarán del subdesarrollo económico y mental.


Nuestra respuesta como sociedad debe ser integral. Debemos desarrollarnos en muchos frentes. De ahí que las Universidades Públicas, con su filosofía de generar progreso en todos los campos del conocimiento humano, dando oportunidad a todos los estratos de la población de tener acceso a la educación superior, sea fundamental. Sí claro, soy profesor universitario y pueden decir que estoy sesgado, pero siempre he considerado que la educación es una de las pocas alternativas que tenemos para mejorar como sociedad, es un instrumento de cambio, es la esperanza de una sociedad mejor, y el fundamento de la libertad. Esa educación comienza en el hogar, pero sigue en la escuela primaria y el colegio, y no es únicamente la educación superior adonde debemos invertir.


¿Queremos una mejor sociedad, un mejor país? Invirtamos en tener mejores maestros, desde el kínder hasta el bachillerato. Invirtamos recursos en la educación pública. De nuevo, la respuesta al cambio climático no debe ser únicamente tecnológica o económica. Es una respuesta ética, es decir, cómo es que usamos los recursos naturales. Por lo tanto, es un cambio de actitud. Tenemos que reinventarnos como sociedad.





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