Estrategias críticas para la mitigación del cambio climático: éxitos y deudas de Costa Rica

Economía circular propone estrategias para el desarrollo de los países, que tengan como propósito contribuir a la mitigación del impacto del cambio climático.


Por Henry Quesada

Associate Professor Department of Sustainable Biomaterials, Virginia Tech

El cambio climático es el incremento en la temperatura en la superficie de la tierra, océanos y la atmósfera. Miles de estudios confirman que la principal causa de este cambio es producto de actividades humanas que producen gases invernadero tales como el consumo de combustibles fósiles y la deforestación.


Costa Rica empezó a abordar el cambio climático seriamente cuando la cobertura forestal del país llegó a un 25% del territorio a finales de la década de 1980. La principal razón de esta deforestación fue meramente económica. Para los dueños de fincas era mejor limpiar el bosque y darle lugar a otras actividades más lucrativas como la agricultura, ganadería, o áreas residenciales. Los bosques son mecanismos naturales reguladores de temperatura, proveen de refugio y comida a toda clase de biodiversidad, crean y protegen fuentes de agua y por supuesto; tienen una función especial en la naturaleza ya que secuestran carbono.


Como país, se tuvo la capacidad de reconocer que la protección, mejora y crecimiento de la masa forestal era un paso crítico para reducir los efectos del cambio climático. Gracias a los esfuerzos de muchas personas e instituciones, se logró recuperar la cobertura forestal y hoy más del 60% del territorio nacional tiene cobertura forestal. Uno de los principales mecanismos que incentivó este cambio es el programa de pagos por servicios ambientales (PSA) el cual es financiado con un impuesto del 3% que se aplica a los combustibles fósiles.


Otro paso crítico para la disminución del impacto ambiental es la producción de energía eléctrica de fuentes renovables. Hoy en día un 95% de la energía eléctrica que se produce en Costa Rica es de fuentes renovables como hidráulica, geotérmica, solar, eólica, y biomasa.


Aunque los impactos de las plantas hidroeléctricas y geotérmicas pueden ser muy severos, el país ha logrado desarrollar exitosas estrategias de mitigación sociales y ambientales, y hoy en día proyectos como Arenal y Cachí proveen no sólo de energía limpia al país, sino que son espacios de recreación, protección de biodiversidad y bienestar social y económico.


Aun con el avance en la protección y mejora de los bosques y en la generación de energía limpia, Costa Rica aún no ha hecho mucho para mejorar dos aspectos críticos en la estrategia global de mitigación del cambio climático: mejora de la infraestructura y transporte público y avanzar en la implementación de una economía circular.


El mejoramiento y ampliación de la infraestructura pública parece tener un giro positivo ya que últimamente se han dato cambios importantes y tal parece que esta será la tendencia.


La disminución en los tiempos de espera en carretera produce un ahorro significativo en la producción de gases invernadero. En cuanto al transporte público, aun no hay claridad en cuál será la mejor ruta, pero si existen varios planes que proponen diferentes alternativas como trabajo remoto, uso de biocombustibles, trenes y sectorización.


La implementación de una agenda nacional de economía circular es quizás el punto crítico que menos se ha atacado. Está claro que la gran mayoría de la población costarricense está acostumbrada a consumir productos que vienen de una economía lineal y esto requiere más que todo una sensibilización para cambiar el comportamiento del consumidor.


Productos de economías lineales acaban en botaderos con los subsecuentes impactos a los ecosistemas y salud humana. Contrario a una economía lineal, existe la opción de producir productos basados en los principios de economía circular:


1. Eliminación del desperdicio
2. Reutilización
3. Mejora del medio ambiente.

Aunque hay varios ejemplos de empresas en el país que están tratando de implementar los principios de economía circular en sus productos y procesos, estos con casos únicos y esporádicos. No existe una agenda política sólida que incentive a la industria y por otro lado, concientice al consumidor sobre el impacto ambiental de sus decisiones de compra.


Según el primer principio de economía circular, la mejor forma de eliminar desperdicio y reducir impacto ambiental es durante la etapa de diseño de producto. El 80% del impacto ambiental de un producto se determina en la etapa de diseño. El diseñador debe tener en consideración cuales materiales, insumos y procesos son los más aptos para disminuir el impacto ambiental del producto sin afectar su funcionalidad, calidad, y precio.


El diseñador puede también usar materiales presentes en productos desechados para así evitar usar recursos nuevos. Herramientas como la valoración del ciclo de vida (Life Cycle Assessment) puede ayudar a los diseñadores a valorar la mejor combinación de materiales, insumos, procesos, empaque, transporte y disposición final del producto para minimizar el impacto ambiental. Sin embargo, existe muy poca legislación que incentive el diseño y el consumo de este tipo de productos.


El segundo principio de economía circular es la reutilización. Este principio consiste en mantener productos y materiales en la economía para no desperdiciar nada. Pilar de la reutilización es la función de diseño de producto que cree productos que al final de su vida útil se puedan reusar, reparar o remanufacturar. Además del producto, se debe incluir empaques o embalajes que deberían ser reintegrados a las cadenas de producción para que no terminen en un botadero.


Actualmente existen fabricantes que incentivan la devolución de productos que han cumplido su vida útil. Otras industrias han adoptado estrategias de negocios basadas en la renta de sus productos en lugar de venderlos y han demostrado que rentar tiene más beneficios económicos y ambientales que comprar. Tarimas, impresoras, vehículos, aviones, edificios y equipo de construcción son ejemplos de productos o activos que se rentan y retornan para ser inspeccionados, reparados, y puestos de nuevo en servicio.


Finalmente tenemos el principio de mejorar el medio ambiente a través de procesos de regeneración de sistemas naturales. Muchos productos o desperdicios de manufactura se pueden utilizar para reintegrarlos al medio ambiente y mejorar su condición. Ejemplos como la composta que se hace con desechos orgánicos es una forma de mejorar las condiciones del suelo en lugares donde hacen falta nutrientes.


Igualmente, las asociaciones de desarrollo o municipalidades pueden desarrollar sistemas de incentivos para que los ciudadanos aprendan a implementar procesos de regeneración que no solamente eviten dañar el medio ambiente, pero también lo mejoren. Existen también casos donde empresas buscan mercados alternativos para sus productos de rechazo o desperdicio.


Costa Rica ha logrado demostrar a través de la protección de sus bosques y la generación eléctrica a partir de fuentes renovables que se puede mitigar el cambio climático. Pero la agenda nacional de mitigación está inconclusa y es hora de lograr aportes significativos en infraestructura pública y la implementación de economía circular. Es responsabilidad del gobierno promover y crear un ambiente que incentive a la industria y al consumidor a ser parte de una economía circular. Un compromiso inconcluso que tenemos con las futuras generaciones.






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