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Las mujeres (aún) llevan las de perder en las elecciones municipales

Paridad horizontal se aplicará a partir del 2024 y

excluye candidaturas a puestos uninominales: alcaldía y vicealcaldías


Por José Pablo Román

En 1949 se dio una de las victorias feministas más importantes en la lucha por la igualdad de género en la democracia de Costa Rica: las mujeres obtuvieron el derecho al sufragio.


Pero 70 años después su cumplimiento se da a medias; las mujeres pueden votar, pero su derecho a ser elegidas en las contiendas políticas es “dramáticamente inferior”, reflexiona el director del Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED) del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Hugo Picado.


Actualmente el 45.61% de nuestras diputaciones son mujeres; si bien es la mayor cantidad en la historia del país, no logra alcanzar plenamente la paridad (50 %). Para los puestos uninominales de alcaldía la disparidad es más evidente: en las últimas cuatro elecciones solo el 11% fueron ocupadas por mujeres, según datos del TSE.


Esta disparidad se agrava al no haber una norma que regule la paridad en el encabezamiento de las listas de los partidos políticos, y, por tanto, la mayor frecuencia de encabezamiento es de hombres.

Gráfico por Sofía Arce


Las postulaciones de los partidos políticos en donde predominan los hombres, la reelección municipal y la violencia política que sufren las vicealcaldesas son algunos de los obstáculos que restringen la participación política de las mujeres en las municipalidades.


En este artículo, Diálogos sobre el Bienestar analizó únicamente la equidad de género en los puestos uninominales de alcaldía y vicealcaldía.


Partidos políticos prefieren postular hombres


De las últimas cuatro elecciones municipales, las del 2016 fueron las que tuvieron más aspirantes mujeres para el cargo de alcaldesa; sin embargo, en esa ocasión solo alcanzaron el 19,2% de las postulaciones y en 20 de los 81 cantones no hubo ninguna candidata.


Para las elecciones del 2020 el panorama sigue lejos de la equidad y solamente el 24% de las papeletas de alcaldías están lideradas por mujeres. Además, en 11 municipios no hay presencia de candidatas, según el último corte de candidaturas que nos compartió el TSE.

Desde el 2009 el Código Electoral exige la alternancia vertical en los puestos uninominales. Esto quiere decir que si en las elecciones municipales un partido político postula un hombre como alcalde, la vicealcaldía primera debe ser una mujer y la vicealcaldía segunda un hombre, y viceversa.


Pero esta exigencia no se ha traducido en más candidatas a alcaldesa; apenas hubo un incremento de 2,3%, mientras que para el puesto de vicealcaldesa primera la cifra aumentó un 25,5%.


Para la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Patricia Mora, que los partidos políticos hayan cumplido con la paridad vertical delegando a las candidatas a los puestos de vicealcaldías y no a las alcaldías es una muestra de que “hay una resistencia a que las mujeres participemos en igualdad de condiciones porque son estructuras partidarias cruzadas por el machismo”.


La desigualdad en las candidaturas entre hombres y mujeres podría mantenerse ante la falta de un mecanismo que impida que los partidos políticos sigan postulando a hombres en las cabeceras de las papeletas.


El TSE descartó la implementación de la paridad horizontal en los cargos uninominales y esta se aplicará a partir del 2024 únicamente en los puestos plurinominales (en los que se vota para el concejo municipal). Así lo indica la resolución N°.1724-E8-2019 del TSE.


Esta decisión se fundamenta, según la resolución, en que la herramienta podría limitar la participación política de los alcaldes o alcaldesas que quieran reelegirse.


Paridad horizontal


¿Qué es la paridad horizontal y cómo podría aumentar la cantidad de candidatas a alcaldesas? Este mecanismo exigiría a los partidos políticos proponer como candidatos a la alcaldía al mismo número de hombres que de mujeres.


En caso de los partidos provinciales, estos deben cumplir con la paridad entre los cantones de su provincia, y la diferencia no puede ser mayor que uno en las provincias con un número impar de cantones.


La candidata a alcaldesa de Liberia, Alejandra Larios, apoya la paridad horizontal y considera que las herramientas que aspiran a la equidad son el camino para cambiar la cultura machista que dificulta el acceso de las mujeres a los puestos de poder en los municipios.


“Somos la mitad del padrón electoral y tenemos la capacidad para desarrollarnos donde nosotros queramos pero hay una resistencia y terminan (los partidos) postulando a los hombres” dijo Larios.


Para Picado, director del IFED, uno de los principales retos que enfrentaría la paridad horizontal, además de la reelección, son los partidos cantonales (en los que solo se postula una candidatura).


Pese a la preocupación de Picado, los partidos nacionales tradicionales fueron los ganadores históricos en las elecciones municipales entre el 2002 y el 2016, mientras que los de carácter provincial y cantonal solamente obtuvieron el 8,3% de las alcaldías en esos periodos. Así consta en el artículo publicado por el TSE “Resultados electorales municipales más recientes”, del politólogo costarricense Ronald Alfaro.


Reelección y equidad: derechos que luchan por convivir


En las últimas tres elecciones municipales, en 84 ocasiones un alcalde o una alcaldesa ha sido reelegido como jerarca municipal.

Gráfico por Sofía Arce


Además es probable que en las próximos comicios usted vea alguna cara conocida disputando por liderar su cantón: 58 alcaldes y 9 alcaldesas buscarán reelegirse, según datos del TSE.


Esto quiere decir que en el 65% de los cantones un hombre aspira quedarse en la alcaldía.


La reelección consecutiva sin límites en los comicios municipales es permitida por el artículo 14 del Código Municipal, pero la presidenta del INAMU considera que ese derecho pone en desventaja el acceso de las mujeres a las alcaldías.


“Acá lo perverso es que no se exige la paridad horizontal para los puestos uninominales (...) Para el 2020 tenemos un escenario en el que 53 alcaldes (hombres) están optando por la reelección, es decir, el panorama no podría ser más desalentador para la aspiración de conseguir la paridad”, dijo Mora.


Según los datos, la paridad horizontal y la reelección podrían aplicarse simultáneamente: la cantidad de candidatos a los que se refiere Mora representa el 8,9% de todos los aspirantes a la alcaldía en las siguientes elecciones, mientras que en las contiendas anteriores la cantidad de alcaldes reelectos no superó el 38% de las municipalidades.


Para la magistrada Eugenia María Zamora, quien fue la única que votó en contra de la resolución del TSE, el derecho a la reelección y la paridad horizontal sí pueden coexistir.


Según detalló la magistrada, si un partido propone a un candidato para reelegirse, la agrupación política puede compensar el encabezamiento en otro cantón con el género opuesto.


Sin embargo, la paridad no podría asegurarse en el caso hipotético de que todos los alcaldes que buscan reelegirse en el 2020 queden electos.


Hugo Picado, director del IFED, también piensa que un derecho no afecta al otro, aunque considera que su convivencia “es bastante complicada”.

“Si yo fuera un partido de escala nacional y tengo 82 candidaturas a disposición, y tengo 40 alcaldes que se quieren reelegir y todos son hombres, tendré que ver como hago para establecer como máximo dos hombres más y el resto mujeres”, explicó.


Vicealcaldesas sufren violencia política


Entre las tareas que le asignó el alcalde de Matina a la vicealcaldesa primera, Glenda Lee Robinson, estaba “tomar lista” del ingreso y salida de los funcionarios municipales.


Ese fue uno de los motivos que llevó a Robinson a presentar un recurso de amparo electoral ante el TSE.


El tribunal consideró que esta y otras funciones a las que fue sometida la vicealcaldesa impidieron “el adecuado desempeño del cargo de elección popular para el cual resultó electa”, según consta en la resolución N.° 4203-E1-2011.


Pero el caso de Robinson no es único.


“(Por ejemplo) los alcaldes deciden que la función de la vicealcaldesa es servir el café en las sesiones del concejo. Son funciones evidentemente que no corresponden a la dignidad del cargo”, dijo Picado del IFED.


Según Picado, estos casos hacen explícita una violencia de género porque no se han dado casos de alcaldesas que asignen este tipo de funciones a vicealcaldes.


El Código Municipal dice que las funciones de la vicealcaldía son determinadas por la alcaldía y por eso, según la presidenta del INAMU, muchas reciben un trato arbitrario.


“A las vicealcaldesas o no se les entrega ninguna atribución y son totalmente invisibles e inexistentes, o se les piden funciones imposibles de alcanzar”, dijo.


Por otra parte, Larios asegura que las candidatas a alcaldesas también sufren de violencia de género.


“A mí me han hecho muchos comentarios machistas; por ejemplo, que yo tengo mucha responsabilidad porque de mi va a depender que se les abra o cierren las puertas a mujeres en el futuro. Yo no estoy acá para cerrarle puertas a nadie (…) en la historia ha habido muchos malos gobernante hombres y nunca nadie ha dicho que ya no pueden haber hombres gobernando”, contó.


*Este contenido fue modificado el 29 de enero del 2020 para actualizar la lista provisional de alcaldes y alcaldesas que buscaron reelegirse en las elecciones municipales compartida por el TSE con Diálogos sobre el Bienestar el 2 de diciembre del 2019.