Más allá del internamiento y atención primaria: ¿imaginamos nuevos lugares para la locura?

- En Costa Rica, la salud es vista como un derecho que debe ser protegido por el Estado.

- Por ende, para su respeto es necesaria la vigilancia de los diferentes sectores en el sistema de salud tales como organizaciones de pacientes y familiares así como del compromiso de la sociedad civil.


Por Cinthya Madrigal Rodríguez y Sarita Chaves Carrillo

Planificadoras económicas y sociales


El panorama actual, según la Organización Mundial de la Salud, para las enfermedades mentales, principalmente la depresión y otros trastornos, constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.


Indudablemente en la actualidad la mayor parte de los datos disponibles en temas de salud mental son sobre suicidio, que actualmente representa "la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años"(OMS, 2018), y el 79% de estos se producen en países en vías de desarrollo, de rentas medias y bajas. Además, resulta preocupante que las personas entre los 15 y 19 años encabecen la lista de suicidios en el país, según el Ministerio de Salud.


Es importante reconocer que los intentos a nivel nacional de materializar las posibles aportaciones en el tema ha sido por medio de política pública, las cuales se podrían resumir en la existencia de una Política Nacional de Salud Mental 2012-2021, una Estrategia Nacional para el abordaje integral del comportamiento suicida 2016-2021, otra orientada a la reducción del consumo de sustancias psicoactivas con enfoque de salud pública durante el mismo período, una Norma de Atención Integral de la Salud Mental y de Abordaje Psicosocial en Situaciones de Emergencias y Desastres en los Escenarios de Servicios de Salud y en la Comunidad.


Si bien coexiste este reciente interés de trabajar en el tema de salud mental, tanto a nivel de agenda política como de sociedad civil, históricamente se le ha depositado la tarea de garantizar la salud de la población al Estado Costarricense.


Este pensar instalado en la sociedad, responde indiscutiblemente a la responsabilidad constitucional del seguro público de la población trabajadora, al cual, sin duda, le sumamos la dicha de contar con la salud como un derecho humano, pero que ha situado la visión de posicionar a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) como única responsable de velar por la salud pública.


Es válido destacar que el Sistema Nacional de Salud está compuesto por múltiples instituciones y organizaciones dentro de las cuales están incluidos gobiernos locales, comunidades y sociedad civil, las cuales, ante el sentir de insatisfacción de la atención integral en la salud mental, tienen la posibilidad de interactuar en pro del acceso y cobertura que le atañen a un sistema de salud nacional.


Entonces, ¿es el Estado el único responsable de atender la salud pública?

Indudablemente la institucionalidad pública tiene un papel fundamental en la producción social de la salud en un país donde esta es un derecho humano, y la salud mental ha tomado un lugar importante en los últimos años, por ello y ante la demanda creciente de necesidades en atención, promoción y prevención de las enfermedades mentales nos preguntamos ¿qué estamos haciendo como sociedad civil?, ¿qué tareas estamos asumiendo como ciudadanos en la acción por la salud mental?


Ilustración Sofía Arce


En países donde la salud no es un derecho, sino un bien comercial más con el que se lucra, las organizaciones sin fines de lucro son la vía de empoderamiento y acceso a servicios de promoción, prevención y atención de salud mental.


Esto ha forjado en el país un apoyo fundamental para el abordaje de trastornos muy específicos y su capacidad de influir tanto a nivel político, educativo o social, pero que debe de fortalecerse y posicionarse como un aliado fundamental en el quehacer de la salud pública.


Ahora, ningún sistema de salud a nivel mundial es igual a otro, porque responde a la conceptualización de la salud por parte de la sociedad en la que se ubica ese sistema de salud. Por tanto, el acercamiento que se le da a la salud mental en un sistema de salud dependerá de la definición construida.


Se debe entender que la salud es un producto social, definido desde los determinantes sociales de la salud, lo cual tiene importancia panorámica y detallada de cada una de las brechas existentes en temas del aseguramiento de la calidad de vida tanto de los pacientes como de las redes de apoyo de estos.


Algunos de los retos van orientados hacia el hecho que desde el 2012 se registran por notificación obligatoria los intentos de suicidio, pero estos datos no son suficientes para la toma de decisiones en el tema de salud mental.


Es imperante la necesidad de contar con más investigaciones epidemiológicas, que contemplen factores como los determinantes sociales de la salud, ya que es un vacío que el país debe solventar pronto para la toma de decisiones estratégicas y que a su vez sean respaldadas por datos confiables y actualizados, así como de información clara sobre cuáles son los principales elementos que afectan la salud mental de la población nacional.


Es cada vez más evidente la carente concentración de esfuerzos que apunten hacia la creación de espacios públicos de recreación y aprendizaje, seguros, libres de discriminación y accesibles para toda la población,no solo en la gran área metropolitana, sino también en las periferias del país.


Si bien por mucho tiempo se ha sostenido como única y predominante el abordaje de la salud mental mediante la atención primaria, resulta necesario repensar el modelo de atención y ampliar el enfoque que vincule el bienestar de la salud en general con la salud mental, mediante la promoción del bienestar físico y emocional desde espacios comunitarios y laborales persiguiendo una mayor integración social de todos los pacientes y sus familiares.


Ante esta carencia de espacios en una población cada vez más cansada y que requiere informarse para deconstruir los estigmas que rodean las enfermedades y trastornos mentales, es urgente situar desde la sociedad civil modelos de atención y sostén integral no solo a los pacientes, sino a las redes de apoyo que acompañan y atraviesan este exilio y abandono, de esta forma es fundamental considerar los movimientos sociales, como aliados claves para acercarse y dirigir políticas nacionales basadas en la realidad de la población.





  • Facebook - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • YouTube - círculo blanco

Suscríbase a Nuestro Boletín

Diálogos sobre el Bienestar impulsa temas urgentes en la conversación social para entender retos y promover soluciones generadas por el expertís costarricense. DsB es liderado por FLACSO Costa Rica y la Fundación Konrad Adenauer Stiftung.

© 2020 Diálogos sobre el Bienestar. Derechos Reservados.