Migración en Costa Rica: percepciones de la población tica sobre este fenómeno

- Encuesta realizada por IDESPO de la Universidad Nacional revela algunos de los mitos alrededor de la población migrante en Costa Rica.

- Reto de integración social se presenta a las autoridades nacionales con el fin de derribar estereotipos xenofóbicos.


Por Cynthia Mora Izaguirre

Costa Rica ha moldeado su perfil migratorio en gran parte por ser un país de acogida de migrantes; en los últimos años también se ha transformado en territorio de paso de flujos mixtos y en menor medida de emigración, estas características han permeado el imaginario colectivo de la sociedad costarricense, es decir, el tema migratorio siempre ha estado presente en la realidad de este pequeño país centroamericano.


Esta presencia del fenómeno migratorio en la cotidianidad costarricense ha provocado que se construyan imaginarios en algunos casos consolidados por la realidad tan frecuentemente vista de los procesos migratorios, pero por otro lado, conceptos erróneos ligados a imaginarios falsos fomentados por información errónea que circula.


Bajo estos preceptos es que el país debe darse a la tarea de conocer qué conceptos se deben fomentar sobre la migración y cuáles se deben de combatir para promover una convivencia armoniosa y asentada en datos reales.


Esta necesidad de conocer esas percepciones sobre el fenómeno migratorio fomentó que en una línea de trabajo del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional, nos planteáramos realizar una encuesta nacional en el 2018 titulada “Percepciones de la población nacional sobre las migraciones, convivencia e integración en Costa Rica”, donde se logró una muestra de 1002 personas, con cobertura nacional, hecha a base de telefonía móvil y un margen de error del ±3,1% y un 95% de confianza. Esta encuesta es de acceso libre.


Percepciones y realidades


Entre algunos resultados vistos, y que llamaron mucho la atención fue que se continua con la idea equivocada que hay una cantidad importante de extranjeros en el país: un 53,3% tiene el concepto que en Costa Rica viven de un millón o más extranjeros; y de entre 500 mil y menos de un millón, lo piensa un 22%.


Esta percepción plantea la necesidad de seguir insistiendo en recalcar que, según datos oficiales, la población extranjera no supera ni las 500 mil personas (aproximadamente 9%) según el Censo del 2011 -último realizado-. Datos de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) muestran que los flujos han tendido a equipararse; incluso en abril del 2019, ingresaron menos y salieron más al país: 364.465 versus 400.554 egresos. (DGME, 2020).


Cabe mencionar que algunos de estos migrantes vienen por temporadas a trabajar y regresan a sus países, especialmente los trabajadores temporales procedentes de Nicaragua y Panamá.


Si esto se contextualiza a la realidad económica de los últimos años donde: “La actividad económica del país, medida por la evolución del PIB en términos reales, se estima creció 2,7% en el 2018, inferior en 0,5 p.p. a la variación prevista (…) e inferior también al crecimiento de 3,4% del 2017” (Banco Central, de Costa Rica, 2020, p.15), en términos reales Costa Rica en los últimos años ha disminuido su atractivo por las oportunidades laborales que no brindaba.


Otro de los datos recopilados fue que los costarricenses justifican estas migraciones por tres motivos principales: trabajo (53,1%), refugio (14,7%) y “Costa Rica es un país de paz y libertad” (10%). Se adujeron otras razones en menores porcentajes como calidad de vida (7,2%), problemas en sus países (3,3%), pocas restricciones legales (2,2%), reunificación familiar (0,6%), estudio (0,3%) y otros (2,7%).


En estos datos llama la atención cómo la figura de refugio logra el segundo lugar; se podría sugerir que quizás fue debido a la cercana crisis que se dio en Nicaragua en abril 2018 con la realización de la encuesta donde medios informaron de un aumento de las migraciones de ese país en busca de refugio a Costa Rica, así como de las migraciones hacia Europa procedentes de países en conflicto que también buscan refugio.


En la línea de temas laborales con una escala de Likert, la población señaló en un 56,3% estar MUY DE ACUERDO, con la expresión “En su mayoría las personas migrantes toman trabajos que la población costarricense NO quiere”. Pero un 45,8% también estuvo muy de acuerdo con “Por lo general, la llegada de personas que vienen a vivir y trabajar aquí perjudica económicamente más a las personas pobres o desempleadas que a las adineradas”. Lo cual plantearía un debate sobre qué tipo de empleo buscan los nacionales y cuál los extranjeros.


Respecto a otros datos, llama la atención la apertura a tener una relación amistosa con un extranjero con un 79,8% de los encuestados, pero contrasta mucho con el 71,5% que ve con buenos ojos que las comunidades deberían tener control sobre cuántas personas extranjeras viven en su área. Otros datos están en el cuadro 1.


Fuente: IDESPO, UNA. Encuesta: Percepción de la población nacional sobre las migraciones, convivencia e integración en Costa Rica, 2018.


Hay que apreciar de manera positiva cómo los costarricense a raíz de la extensiva cotidianidad de convivencia con extranjeros es que la población tiene claro su aporte laboral, no así su real impacto. En esta línea es necesario que la academia, medios de comunicación y Gobierno central insistan en conocer el fenómeno migratorio con datos reales, pues ello incentiva una mayor paz social. Un ejemplo es mencionar de manera más clara los aportes al desarrollo que hace esta población al país: según datos de la OCDE (2018), en Costa Rica los inmigrantes aportan el 12% del PIB.


Sin embargo, en esto hay grandes retos como conceptos muy arraigados a la mentalidad que cuesta erradicar. Cabe mencionar que la percepción de las personas no está influida solo por lo que ve o lee, sino por sus relaciones sociales y familiares, entre otras experiencias.


La tarea que tiene el país es compleja, pues con una tasa de natalidad tan baja que afecta la composición poblacional, económica y social a futuro, un 1,7, “el hecho de que tenga un índice de fecundidad inferior a 2,1 por mujer (fecundidad de reemplazo), supone que no se garantiza una pirámide de población estable”. (Datos Macro Costa Rica)


Para seguir disfrutando de las condiciones de desarrollo logradas hasta el momento, la sociedad costarricense necesita nuevos miembros. Sin embargo, discursos racistas y xenofóbicos merodean muchas veces en los medios de comunicación. En los últimos años es cada vez más frecuente noticias de ataques racistas en Europa y Estados Unidos, que algunas veces terminan con decenas de muertos y heridos.


Es necesario reconocer que la población costarricense tiene certeza de la realidad migratoria histórica que influyó en la sociedad que conocemos, pero todavía hay miedos, mitos y dudas sobre su papel fundamental de apoyo al desarrollo.



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