¿Un Parlamento Abierto para los tiempos que corren?

-Una mayor y más informada participación ciudadana, así como la reformulación del papel de la rendición de cuentas en el sistema democrático son algunos de los beneficios que se mencionan en la discusión alrededor del Parlamento Abierto.

- Lo anterior implica un cambio de modelo y de relación entre el Gobierno y la ciudadanía en el marco de la era tecnológica y la globalización.


Por Luis Emilio Jiménez y Ronald Sáenz

El momento histórico actual presiona a la institucionalidad y a los actores políticos a repensar el paradigma de su relación con la sociedad: la ciudadanía está más expuesta a la generación, distribución y consumo de información de diverso tipo gracias al acceso a plataformas y dispositivos que facilitan la experiencia virtual. Esta facultad deviene fundamentalmente de un giro tecnológico que, apoyado en la libertad de expresión, ha dado pie a una nueva economía global que desafía las reglas clásicas del comercio, de los servicios públicos, de la protección del medio ambiente, de la organización de los estados y de la conversación ciudadana.


La idea de vinculación social del parlamento implica reencausar los esfuerzos institucionales en materia de rendición de cuentas, comunicación, y transparencia hacia un nuevo paradigma de relacionamiento en función de las necesidades de los públicos y audiencias de la Asamblea Legislativa y no solo del procedimiento legislativo en el que se estima de alto riesgo para la convivencia democrática el contexto histórico actual, en el que convergen procesos socialmente vertebrales: el cambio tecnológico hacia la digitalización y la híper conectividad ciudadana, la crisis de la información, la salud de las finanzas públicas y el proceso de transformación del sistema político tras la interrupción o desaparición del bipartidismo de las últimas décadas.

El desafío de vincular a la ciudadanía en la era digital


La penetración y el uso cada vez más extendido de tecnologías digitales móviles da pie a que nuevos segmentos ciudadanos participen en este espacio, sin que medien necesariamente filiaciones a instancias tradicionales de articulación de demandas, como partidos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos, entre muchos otros, que otrora tenían funciones de filtro ideológico y gremial para la acción política.

Los datos más recientes de la CEPAL ubican a Costa Rica dentro los primeros lugares en América Latina en cuanto al éxito de la penetración de banda ancha fija y móvil. Asimismo, desde 2016 un estudio de interacción digital elaborado por CAC Porter Novelli ya indicaba que el 94% de costarricenses con acceso a Internet se conecta diariamente y se informa predominantemente por medio de las redes sociales.

Los resultados del Latinobarómetro alertan sobre el hecho de que, tanto la elaboración de políticas públicas como la legitimidad del sistema y la paz social pueden ser afectadas por este cambio tecnológico, en donde se han puesto a convivir nuevas y viejas dinámicas de interacción entre la institucionalidad democrática y las nuevas voces e intereses ciudadanos, esto en el  tanto variables como la apertura, la rapidez y la capacidad institucional para comunicar oportunamente informaciones en formatos aprehensibles adquieren especial relevancia.



Fuente: elaboración propia con datos de Latinobarómetro (2016-2017).


A pesar de ello, parece no existir conciencia plena de este fenómeno en la institucionalidad legislativa, la cual vive en el día a día y le resulta difícil proyectar acciones con resultados en el mediano y largo plazo.  La adopción de cambios de paradigma que no es otra cosa que el perfeccionamiento continuo del pretendido Parlamento Abierto pasa por reconocer y solventar los déficits de alfabetización digital y legislativa en la población.  La atención de este frente de trabajo se realiza desde hace años; no obstante, se debe invertir la ecuación facilitando la vinculación desde las necesidades de sus públicos y no desde el procedimiento legislativo.

De la transparencia a la vinculación: pensando soluciones


Con facilidad el discurso de la necesidad de alfabetización legislativa puede convertirse en un inhibidor de las transformaciones necesarias, porque el “problema es que la gente no sabe y no entiende cómo funcionan las cosas”. Existe el riesgo que la naturaleza política de la institución, junto con la inexistencia de jerarquías estables, provoque desánimo en los equipos administrativos y operativos de la Asamblea Legislativa, los cuales, ante la dificultad de impulsar medidas de cambio, podrían tender a mantener el estatus quo.


La naturaleza del espacio legislativo, las limitaciones presupuestarias y la desconfianza de un sector de los diputados a las iniciativas ciudadanas de seguimiento y control, sugieren un escenario complejo para la transformación estratégica requerida y los ajustes operativos que podrían mejorar la conexión con los públicos y audiencias de la institución.


Hacia finales de 2018 y principios de 2019, los autores de este artículo llevaron a cabo un estudio exploratorio con legisladores y representantes de la sociedad civil, con el objetivo de evaluar la comunicación legislativa, así como los desafíos y las limitantes que sigue presentando el congreso costarricense, a pesar de las repetidas buenas notas obtenidas en el Índice Latinoamericano de Transparencia Legislativa.


A juicio de las y los participantes, se destaca el hecho de que la Asamblea Legislativa se ha abocado a promover iniciativas de transparencia institucional y a dotar de mayores recursos la cobertura institucional del trabajo de las y los diputados.


Resaltan, además, que esta labor es apoyada por medios de comunicación y figuras prominentes en redes sociales quienes agregan valor a las informaciones mediante el análisis y contextualizaciones que, inclusive, pueden llegar a tornar entretenido el acontecer legislativo. También existen iniciativas académicas y de activismo sociopolítico que encuentran valor en el procesamiento de información que genera la Asamblea Legislativa, la cual, posiblemente carezca de utilidad para la institución.


Fuente: elaboración propia a partir de opiniones vertidas en el taller con funcionarios legislativos y entrevistas a diputados y exdiputados a la Asamblea Legislativa.


Este esquema que provee información “cruda” a un primer anillo de audiencia consistente en medios de comunicación, academia y grupos interesados, hoy expresa, sin embargo, limitaciones en la generación de contenidos y enfoques para las audiencias de interés institucional, no necesariamente garantiza acceso gratuito a la interpretación de contenidos, y aún no satisface estándares internacionales de apertura de datos institucionales para el procesamiento libre de información legislativa.


Lo anterior puede llevar a suponer que, en realidad, la problemática no reside especialmente en la disponibilidad de datos, sino en la interpretación y análisis de estos. Más allá de “colgar información”, la apertura legislativa conlleva el desafío de producir material digerible por la ciudadanía. Este hallazgo es clave en la búsqueda de opciones de innovación democrática.


“Los esfuerzos de transparencia deben centrarse en las comisiones que es donde se realiza el verdadero trabajo legislativo y es donde verdaderamente se puede incidir, pues todo lo que se modifica a nivel de plenario son temas que se colaron del proceso en comisión.  El registro del voto en las actas legislativas se logra mediante una resolución administrativa”. - Persona entrevistada en el estudio.

Por tanto, sigue quedando pendiente la elaboración de una política de comunicación y relacionamiento institucional que considere la diversidad de públicos y audiencias de la institución, que introduzca mejores estándares de evidencia en las comunicaciones institucionales, que contemple las acciones de comunicación que se realizan desde los despachos de las y los diputados, y propicie la participación ciudadana equitativa en el seguimiento e incidencia de asuntos legislativos.  En esta línea conviene asegurar que el portal legislativo sea amigable, intuitivo y seguro, y permanezca actualizado con información de interés para sus públicos.


En esta tarea, es fundamental el trabajo de mediación de los contenidos legislativos a un lenguaje consumible por amplios públicos. Es posible explorar la posibilidad de establecer convenios con instituciones académicas y emplear tecnologías que generen nuevas formas de conocimiento a partir de datos no estructurados, como la que producen las discusiones en comisiones y plenario legislativo.  En una perspectiva de perfeccionamiento de la democracia, es altamente conveniente la introducción de este tipo de acciones afirmativas en miras de no hacer más amplia la desigualdad existente.  



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