Multipartidismo en las municipalidades se consolida con triunfo de partidos cantonales

Por José Pablo Román

18 partidos políticos liderarán las municipalidades de Costa Rica en el periodo 2020-2024; este es el mayor número en las últimas cinco elecciones municipales, y esto se debe, en parte, a los partidos cantonales.


Este año las opciones locales cuadruplicaron su presencia en las municipalidades (con respecto a los resultados del 2002) y pasaron de 2 a 8 alcaldías y de 13 a 53 regidurías.


La consolidación de las agrupaciones locales va de la mano con el aumento de opciones políticas en cada elección municipal; 86 partidos participaron en los recientes comicios mientras que en el 2002 solamente 34. El 75% de ese aumento fue a causa de nuevas agrupaciones cantonales.



La separación de los comicios municipales y nacionales y la creación de la figura de alcalde, en la reforma al Código Electoral en 1998; el acceso a la deuda política a partir de las elecciones del 2010; y el éxito de algunos partidos cantonales, estimularon el crecimiento de nuevas agrupaciones locales, según el politólogo e investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) Ronald Alfaro.


Por otro lado, la politóloga Eugenia Aguirre agrega que los liderazgos locales crecieron a la sombra del desgaste de los partidos políticos tradicionales.


“Las elecciones municipales juegan mucho en torno con liderazgos personales (...) Los partidos cantonales permiten a personalidades locales consolidarse y, por no responder a estructuras nacionales o provinciales, tienen la facilidad de tomar decisiones desde la base del cantón”, comentó Aguirre.


Los liderazgos a los que se refiere Aguirre se vieron reflejados en los alcaldes nombrados en Nandayure y Moravia. Ambos llegaron a la municipalidad en el 2016 con partidos tradicionales y en el 2020 alcanzaron la reelección con las nuevas agrupaciones cantonales Nandayure Progresa y Somos Moravia.



Presencia en nuevos territorios


En el 2020 las agrupaciones locales estrenaron presencia en 7 cantones a lo largo del país: San Isidro, Turrialba, Carrillo, Nandayure, Puntarenas, Sarchí y Nicoya.


En el caso de los dos últimos, contaron con tres partidos emergentes que se presentaron como alternativas para arrebatarle las alcaldías al Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el Partido Liberación Nacional (PLN) respectivamente. Estos partidos han sido ganadores históricos en esas localidades. De esas opciones, Alianza por Sarchí y La Gran Nicoya lograron la alcaldía.


En seis cantones (en donde también se incluyen Sarchí y Nicoya), contaron por primera vez en su papeleta municipal con múltiples posibilidades de partidos locales. Lo anterior llamó la atención de Alfaro, quien lo considera como evidencia de la consolidación definitiva de la participación de estos partidos.


“Este año hemos visto una variedad de opciones locales dentro de un mismo cantón. Eso quiere decir que hay un grupo significativo de gente que está apostando a esa idea. ¿El origen? Algunos han tenido un éxito importante y se vuelven actores relevantes dentro de las comunidades: son vistos como modelos a imitar por otros actores políticos”, expresó.


Pese a su crecimiento, aún hay 26 cantones que nunca han tenido postulaciones de partidos cantonales.


Partidos cantonales piden campo en las alcaldías


La fuerza del PLN en los comicios locales es indiscutible: por tercera elección consecutiva encabezan la mayoría de municipalidades. En esta ocasión logró 42 alcaldías; pero también perdió alcaldías por causa de los partidos cantonales.


De las 8 alcaldías obtenidas por las organizaciones locales en los comicios del 2020, 3 se posicionaron en municipalidades que habían sido administradas por el PLN, y una por el PUSC.


Los resultados también afectaron al Partido Acción Ciudadana (PAC); Somos Moravia y Primero Palmares le quitaron al partido oficialista 2 de las 6 municipalidades que habían obtenido en el 2016.


El afianzamiento de los partidos cantonales también se evidenció con el triunfo por primera vez de estos grupos en las provincias de Guanacaste, Alajuela y Heredia.


En esas provincias, Movimiento Avance Santo Domingo y La Gran Nicoya acabaron con el cuarto periodo del PLN, mientras que el Auténtico Santacruceño impidió que el partido liberacionista consiguiera su tercer mandato consecutivo.


En Alajuela; Alianza por Sarchí sacó al PUSC y Palmares Primero al PAC.


Según la politóloga Eugenia Aguirre, el desgaste paulatino del PLN en estos comicios, el PAC que no logra posicionarse a nivel cantonal pese a llevar dos administraciones en el gobierno, y el discurso de los partidos de oposición de corte evangélico que aparentemente no convencieron al electorado, son algunos de los motivos que ceden terreno a los partidos cantonales.


A los partidos tradicionales les cuesta trasladar sus narrativas nacionales a narrativas locales. Quienes han tenido representación legislativa, como el PLN y el PUSC, tienen que ajustar sus narrativas y plasmarla en liderazgos locales; parece que hay una tarea pendiente de parte de ellos de mejorar esos aspectos”, comentó.


Un análisis similar hizo Alfaro.


“El vacío del Frente Amplio (FA) y la desaparición del Movimiento Libertario (ML), sumado al debilitamiento gradual del PLN elección tras elección, y que junto al PUSC han abandonado el tema comunal, provoca ciertos vacíos ¿Quienes lo llenan? No son otras agrupaciones nacionales porque el PAC, por ejemplo, siempre ha sido súper débil (en lo local)... queda un gran hueco que rellenar y los cantonales lo han sabido explotar”, explicó.


Sin embargo, los tres analistas consultados son enfáticos en que cada partido tiene sus particularidades y señalan que para entender con mayor exactitud su ascenso es necesario estudiar caso por caso.


¿Cómo es gobernar en un concejo municipal dividido?


Él éxito de los partidos cantonales en las últimas elecciones también debe medirse por las regidurías obtenidas.


La presencia de regidores electos por agrupaciones locales llegó este año a 53, casi cuatro veces más que los obtenidos en el 2002. Este aumento aportó a la elevada cifra de concejos municipales divididos por distintas fracciones políticas en donde el alcalde no tendrá mayoría en el concejo.


En el 2020, por ejemplo, apenas el 31,7% de las municipalidades tendrán un alcalde con mayoría de regidores dentro del concejo, y aunque esta fragmentación también incluye a partidos de escala nacional y provincial, en esta ocasión 29 de los municipios tendrán presencia de regidores de partidos cantonales, de los cuales 24 no tienen mayoría.


En el 2016, Curridabat XXI se convirtió en el primer partido cantonal que lideró una alcaldía con mayoría en el concejo municipal.


No hay un estudio que indique si los gobiernos divididos afectan o no el funcionamiento de las municipalidades, pero sí se pueden mencionar los desafíos que tienen las administraciones en la que no hay una mayoría partidaria.


“El alcalde no tiene voto en el concejo municipal y siempre va a depender de lo que decidan los regidores. La mayoría está quedando electos con minorías parlamentarias. Se supone que eso debería obligar al trabajo colectivo pero en muchas casos sucede totalmente lo contrario”, comentó el docente de Ciencias Políticas de la UCR, Fernando Zeledón.


Un ejemplo reciente es la administración de Desamparados del 2016.


El alcalde Gilberth Jiménez, del PLN, debió negociar con un concejo compuesto por siete fracciones: cuatro escaños del PLN, dos del PUSC y cinco de otros partidos en los que se incluye el regidor José Oldemar Hernández, del partido cantonal Ecológico Comunal Costarricense.


Jiménez, quien también será alcalde en el periodo 2020-2024, considera que su administración no se vio obstaculizada por la presencia de diversos partidos en el consejo porque “tuve la capacidad y la posibilidad de encontrar los consensos necesarios”, explicó.


“Tener mayoría (en el concejo) daría más certeza y confianza porque sería solo discutir los proyectos y ejecutarlos. No tener la mayoría puede causar que algún proyecto se atrasé algunos días o incluso meses; el esfuerzo es un poco mayor pero uno como administrador tiene que tener las prevenciones necesarias”, agregó el alcalde.


Para Hernández, quien resultó reelecto como regidor, la división partidaria es una forma transparente de “hacer un control político y evitar que haya abusos por parte de quien ostente la alcaldía”.


“En mi caso yo no lo viví como algo traumático (la gestión en un concejo fragmentado) porque siempre he podido ejercer mi derecho a opinar (...) pero sé que la situación podría ser más complicada”, comentó el regidor.


Por otra parte, Paola Jara, regidora del PAC y compañera de Hernández en el concejo de Desamparados, piensa que la pluralidad de opiniones fortalecieron las decisiones que se tomaron en la municipalidad y la gestión “se volvió un ejercicio más democrático porque cada regidor representa un sector en específico de la población y se reflejan mejor la voluntad de cada sector”.


*El análisis se realizó con datos obtenidos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE)*

**En este artículo no se consideraron las coaliciones como partidos locales pese a que algunas, como Gente Montes de Oca, participaron únicamente a nivel local.





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