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Diálogos sobre el Bienestar impulsa temas urgentes en la conversación social para entender retos y promover soluciones generadas por el expertís costarricense. DsB es liderado por FLACSO Costa Rica y la Fundación Konrad Adenauer Stiftung.

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Salud mental, una urgencia nacional

Pese a cambios ejecutados con Política Nacional de Salud Mental, persisten los problemas a la hora de implementar programas específicos como campañas educativas en el tema.


Por Dr. Javier Contreras Rojas, médico psiquiatra, investigador en psiquiatría genética (CIBCM) y Dra. Henriette Raventós Vorst, investigadora en psiquiatría genética (CIBCM)



En el 2017, National Geographic publicó en sus redes sociales que Costa Rica era el “país más feliz del mundo”. Se trató de la tercera vez en que Costa Rica ocupó dicho puesto. Si bien es cierto que dicha evaluación obedece a grandes avances en áreas como desarrollo ambiental, esperanza de vida al nacer y energías renovables, contrasta con el alarmante aumento del suicidio durante los últimos tres años.


A pesar de este reporte, no hay estudios recientes sobre la prevalencia de los trastornos mentales, la desesperanza y el sufrimiento social de la población costarricense y migrante que vive en el país.


Una problemática adyacente es ausencia de información epidemiológica y sus contribuyentes en este tipo de padecimientos, aunado al hecho que hay evidencia sobre la estigmatización y discriminación que sufren las personas con algún padecimiento mental -quienes, por ejemplo, tienene una mayor tasa de desempleo- (Pacheco et al., Soc Psychiat Epidemiol. 2010).


Algunos antecedentes:


Nuestro grupo de investigación tiene más de un cuarto de siglo realizando investigación sobre los factores genéticos que contribuyen al riesgo de padecer un trastorno mental mayor. Desde esos años, también nos involucramos con la conformación y apoyo para las fundaciones y asociaciones de pacientes y sus familiares, mediante conferencias, mesas de discusión y material escrito.


Más recientemente, hemos organizado dos foros nacionales en colaboración con el Ministerio de Salud, para coproducir conocimiento sobre necesidades no solo en atención y rehabilitación de pacientes, también en promoción y prevención.


Hemos convocado a los diferentes grupos de actores sociales, incluyendo las personas padecientes y sus familias; así como profesionales en salud que dan atención individual, grupal o comunitaria (quienes trabajan con desde diferentes modelos epistemológicos).


También han participado tanto del sector público como privado y de ONGs; quienes definen e implementan las políticas públicas en las instituciones estatales y les dan seguimiento, incluyendo la Defensoría de los Habitantes; y quienes trabajamos desde la academia en  investigación en salud mental.


En el primer foro realizado en el 2011 se definieron como prioridades principales las campañas en prevención y promoción y una mayor inversión en atención (Contreras and Raventós, Acta Médica Costarricense, 2013). Estos primeros insumos contribuyeron a la discusión sobre la necesidad de una política nacional, la cual se promulgó un año después como Política Nacional de Salud Mental 2012-2020 (PNSM).


Como en esa política se define que una de las prioridades debe ser conocer el perfil epidemiológico de los padecimientos mentales en el país, se conformó un grupo multidisciplinario e interinstitucional para su planeamiento (Contreras, Raventós et al., Revista Panamericana de Salud Pública, 2014). Sin embargo, hasta la fecha no se ha logrado financiar dicho estudio que permitiría identificar las regiones y grupos más vulnerables.


El segundo foro que realizamos en octubre del 2018, a pesar de la promulgación de la PNSM seis años antes, mostró que no existen grandes diferencias en las distintas áreas identificadas como prioritarias según el primer foro nacional.


Asimismo, la auditoría realizada por la Contraloría General de la República (2018) concluyó que solamente se ha implementado el 27% del presupuesto del Plan de Acción de la PNSM, el cual culmina dentro de dos años.


La Política propone, entre otros planes, cambiar el modelo de atención del paradigma médico centrista individualizado al paradigma comunitario con énfasis en promoción y prevención; sin embargo, existe una  dificultad de implementar los planes y acciones y medir el impacto de cada acción para ajustarla según resultados.


También existe consenso en ambos foros sobre la urgente necesidad de realizar campañas educativas en salud mental, que permitan combatir mitos y sensibilizar a la población para combatir la estigmatización y discriminación de la persona padeciente.


¿Qué se hace en Salud Mental?


Estos pendientes no implican que no se realicen acciones. Múltiples intervenciones de gran valor preventivo y de atención son desarrolladas tanto por instituciones estatales como por organizaciones no gubernamentales (ONGs).


Los programas de Fundamentes, una ONG con proyectos en población de alto riesgo psicosocial, en colaboración con el Hospital Nacional Psiquiátrico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y de proyectos de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR), ya han mostrado su impacto en reducir la tasa de suicidio en algunas regiones de alto riesgo, el abandono escolar y el embarazo adolescente.


También hay programas de educación en salud mental y reducción del estigma en la UCR, con la producción de videos, entrevistas, reportajes y programas en prensa, radio, televisión y redes sociales. Como parte de este esfuerzo, el Consejo Universitario declaró el 2020 como el año  de la Salud Mental.


Otras ONGs como Rescatando Vidas dan cursos en colegios y otros espacios para prevenir el suicidio y son parte de la Asociación de Suicidología de Latinoamérica y el Caribe que organizó, junto con la Universidad de Costa Rica, el Congreso Latinoamericano de Prevención del Suicidio el año pasado, y cuyas conclusiones están publicadas.


Sin embargo, no cubren a toda la población en riesgo; por ejemplo, personas migrantes, comunidades muy alejadas de servicios, y otras personas en riesgo psicosocial por aumento del desempleo, la violencia y el tráfico de drogas, entre otras.


Ante la crisis fiscal y el posible aumento del sufrimiento social, es necesario que la inversión se dirija a los grupos en mayor riesgo con intervenciones basadas en evidencia local.Este es un llamado urgente al compromiso de las instituciones responsables, que incluye a la Universidad de Costa Rica. ¡Que la declaratoria del año de la Salud Mental en la Universidad se concrete en acciones!